el perdón
Abril 18, 2008
a veces nuestros errores enseñan más que nuestros logros…
Con nuestras DECLARACIONES cambiamos el mundo; despúes de haberse dicho, pueden generar cambios trascendentes en nuestras vidas.
Pedir perdón exige aceptar que hemos hecho algo que ha causado un daño a otra persona. Requiere “ver” al otro, hacernos cargo de su punto de vista, empalizar, darnos cuenta de las consecuencias que han tenido nuestras acciones para él. Perdonar a otros exige, por su parte, aceptar que la persona que nos inflingió un daño, lo hizo sin querer, o tal vez que no fue capaz de hacerlo mejor. A veces implica aceptar las disculpas del otro y hacernos cargo de su arrepentimiento.
La declaración de Perdón tiene un poder mágico, tanto para quien lo pide como para quien se lo están pidiendo . Una buena declaración de perdón tiene un efecto liberador; quien no pide y no consigue el perdón vive en la esclavitud del resentimiento. Con ésta declaración rompemos las cadenas que nos atan al victimario y nos mantiene como víctima.
Perdonar o ser perdonado, no implica olvidar, eso es otro tema, podemos mantener el recuerdo por el resto de nuestra vida. Lo que que si implica, cuando el perdón es auténtico, es que a partir de ese momento quien te lesionó o la lesión que tú causaste ya no te afectará más, ya no tiene importancia y por ende no tiene sentido evocar.
La declaración de perdón nos sitúa en el paradigma de responsabilidad, un paradigma en el que hay acción y cambio. En este paradigma nos hacemos cargo, pedimos perdón o perdonamos y podemos completar el ciclo, soltar el resentimiento y cerrar algo que permanecía abierto hasta ahora.
Entry Filed under: General. Etiquetas: declaración, familia, reflexiones.
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed